viernes, 14 de febrero de 2014

Crueldad con los animales. ¿El Poder genera endomorfinas?



Un blog al que -bajo el nombre "J.Díaz"- hago cotidianamente las aportaciones que buenamente puedo (no lo dejen de ver aquí) recoge hoy una cita que remití, esta tan conocida (pero sin embargo tantas veces mal atribuida al dramaturgo Bertolt Brecht):
«Primero vinieron a buscar a los comunistas, y yo no hablé porque no era comunista. Después vinieron por los socialistas y los sindicalistas, y yo no hablé porque no era lo uno ni lo otro. Después vinieron por los judíos, y yo no hablé porque no era judío. Después vinieron por mí, y para ese momento ya no quedaba nadie que pudiera hablar por mí».
(Martin Niemoeller, pastor protestante, 1892-1984)

La "entrada" a la que me refiero refiere la prohibición de sortear un cerdo vivo en una fiesta popular (?) pero también a la del uso de animales en el circo (lo cual o es una animalada... o es otra inhumanidad típica del ser humano, como es mi opinión). Pero, siendo como es el blog de una persona inteligente y en cierto punto liberal (entendido en el mejor de los sentidos que sea posible, ¡por favor se lo ruego!), su autor lo que plantea es: "El placer de prohibir: ¿nuestros dirigentes sienten algún placer especial a la hora de legislar e idear nuevas prohibiciones a diario? ¿Es el simple "hecho de prohibir" algo que reafirme el ego o la sensación de poder? ¿...Prohibir genera endorfinas? ¿[Es] una manera de demostrar que se está por encima de los demás?"
Aquí les traigo un trasunto de mi respuesta. Espero lo encuentren divertido y revelador:

–=0O0=–

El diputado "Toni" Cantó tuvo una intervención parlamentaria respecto a la tauromaquia que era totalmente imposible que pudiese ser entendida por la ciudadanía de a pie (es fácil encontrarla en YouTube, junto con los desatinados comentarios) ya que “estaba impartiendo” una clase de Derecho titulada: "¿Los animales tienen alguna obligación, los animales tienen algún derecho?" A pesar de la expectación que el tema genera en mosquitas, ratas y microorganismos abolicionistas, nosotros (los animales pretendidamente "racionales") solo podemos entender lo que nuestros sentimientos nos dictan a cada uno y en cada preciso momento.

En lo que hace al tema, desde hace años acudo solo -pero no solo- al "Circo Chino" (a ambos: al de verdad y al de Manolita Chen, si bien a este fue hace muchos años) y al "Cirque du Soleil", pero recuerdo los "números circenses" con animales, y que incluso se televisaban: los de "fieras" (como Ángel Cristo) con grandes gatos domesticados y bien alimentados (¡por la cuenta que le traía al domador!), los de chimpancés (esos inocentes humanos haciendo monerías) y los “de doma”: elefantes –también siempre más humanos que los propios humanos–, caballos, perros...

¡Y no olvidemos los espectáculos en de delfinarios, loro-parques y demás! E históricamente, también hubo "Circos de pulgas"...

Extraño bicho el ser humano… Podemos matar animales para comer, pero además nos consentimos también en matarlos "para no comerlos”, llegando a convertirnos en  genocidas de especies enteras (el pájaro dodo, el lobo marsupial…), y nos permitimos ser unos coleccionistas caprichosos que los arrancan de su hábitat natural para meterlos en jaulas o peceras, y exhibirlos… (¡Liberad ya a Willy (Toledo), por Dios!).

Y luego ya es casi imposible reinsertarlos (y casi “sin casi”).

Si se montan espectáculos con elefantes en Tailandia, "queremos creer" que es que se encuentran en su estado natural (cuando sólo lo están en el político), o que los loros y cacatúas no sufren stress en su entrenamiento (aunque muy natural no sea que pedaleen o que se acuesten), etc., etc.: Y eso es porque únicamente vemos… lo que queremos ver.

“Sortean un cerdo vivo”... ¡Pues qué suerte tiene ese cerdo! Tal vez no tanta como los cerdos vietnamitas (a los cuadrúpedos me refiero, evidentemente), pero al menos aún sigue vivo, y tal vez hasta se reproduzca y extienda sus afortunados genes. Lo cual no podrá decir la cabra o la pava que siguen siendo arrojadas desde un campanario, ni el toro de Tordesillas… y no sigo.


Conclusión: la única finalidad del Poder es ejercerlo. Y, a ser posible, despótica y tiránicamente:
¿Que el pueblo se opone a un parking, a que “alguno” se lucre con el reciclaje ciudadano o a que la gestión del agua gratuita se privatice…? ¿Y eso qué importa? Solo es cuestión de salir escoltado por más policías, y ya está: arreglado... ¡Que se note quien manda aquí!


PS: ¿Nunca se han preguntado preguntado por qué casi nadie votó al PP y sin embargo "presumen" de mayoría absoluta? Pues -que yo sepa- no fue porque hubo "pucherazo"... ¡es porque les votó bien poca gente!:

De cada cuatro personas que sufrimos el Gobierno elegido tras las elecciones del 20-N de 2011 (no dejen de comprobar que es tal y como digo, se lo ruego):
- Una no lo podía votar (por ejemplo: mi vecina, que cumplió los 18 años el día siguiente a la votación).
- La segunda pensó “si esto es lo que hay, no voy…” y no votó. (Y llevamos ya la mitad de la población...)
- La tercera pensó: “Yo me creo las promesas electorales: voy a castigar al mendaz fabricante de zapatos" y -como un pepe y con su sobre- votó al “partido en B”, o bien "No me las creo" y votó en blanco
- Y la cuarta y última parte hizo lo que pudo: “votó por otro partido”… 

¿Resultado?: el partido B obtuvo 186 escaños de los 350 posibles... (sí, sí: sólo con los votos del 23'110% de la población... y ello a pesar de que el 55'37% de votos válidos NO fue "para ellos").

Ese es el efecto de la actual Ley Electoral. Ya saben de quien es la culpa de lo que estamos sufriendo: de esa Ley... y de la idiotez.


Reitero: la única finalidad del Poder es ejercerlo… y si puede ser despótica y tiránicamente ¡pues mejor que mejor! La única salida que veo es lograr una Democracia Participativa para "someter el Poder"... e instaurar el Referéndum Rescisorio (como en USA) ¿por qué no?

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