martes, 15 de julio de 2014

"De cómo el Poder omnímodo corrompe a su celador"


o "De cómo la casta se apropia del Estado"

El enemigo no es "La Administración", es "El Poder". 

Cuando nos multan, cuando nos reprimen, cuando vemos ignorados nuestros derechos (salud, justicia, enseñanza...) solo vemos al agente ejecutor y por ello denostamos su existencia, sin caer en la cuenta en que esa misma persona es a su vez vilipendiada del mismo modo y por otro igual.

No defiendo al policía que (tal vez cegado por su "celo represor") en una "manifa" espontánea aporrea injustificadamente a un/a médico, profesor o periodista (o una niña o a un anciano, como también ha ocurrido, que si para algo no hay discriminación es para ser apalizados). Supongo que pensará que, al fin y al cabo, si el Gobierno "no concede licencia (¡!) de reunión y manifestación" ¿qué culpa tiene él, un pobre profesional de la madera? (Que nos conste a todos que tales derechos son "libertades ciudadanas" y no precisan autorización alguna para su ejercicio).

Y no lo defiendo porque, como cualquier carpintero, el policía podría negarse a desobedecer la orden injusta recibida. ¿Pero de verdad puede? Todo el aparato jurídico de todas las Administraciones está actualmente al servicio de los políticos, en lugar de estar "al servicio del bien común". Es decir miles de abogados del Estado y fiscales argumentando cómo justificar los abusos del Poder, y cómo sancionar y reprimir al rebelde.


No ha de olvidarse que el origen y la razón del sistema funcionarial es “limitar el Poder”... así que es al Poder al único que interesa desmontar el sistema, apropiárselo y usarlo a su favor: basta una indicación, un plus, una bufanda y “los cargos designados” lograrán incrementar las multas, los retrasos en devoluciones, las inspecciones a quien no toca (y reducir las que sí son necesarias), etc.

Un buen ejemplo de este fenómeno de “patrimonialización” de los medios materiales y humanos de una Administración en beneficio del Poder, lo vemos en el (mal llamado) “Tribunal de Cuentas”: destrozado el sistema del acceso libre e igualitario, al ser único mérito computado “el parentesco”, ¿cómo esperar que pueda cumplir su función… con lo fácil que es externalizar el servicio para obtener el mismo nulo resultado? ¡Todo son ganancias!… para algunos, evidentemente.

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