o "De cómo la casta se apropia del Estado"
El enemigo no es "La Administración", es "El Poder".
El enemigo no es "La Administración", es "El Poder".
Cuando
nos multan, cuando nos reprimen, cuando vemos ignorados nuestros derechos
(salud, justicia, enseñanza...) solo vemos al agente ejecutor y por ello
denostamos su existencia, sin caer en la cuenta en que esa misma persona es a
su vez vilipendiada del mismo modo y por otro igual.
No
defiendo al policía que (tal vez cegado por su "celo represor") en una
"manifa" espontánea aporrea injustificadamente a un/a médico,
profesor o periodista (o una niña o a un anciano, como también ha ocurrido, que si para algo no hay discriminación es para ser apalizados). Supongo que pensará que, al fin y al cabo, si el
Gobierno "no concede licencia (¡!) de reunión y manifestación" ¿qué
culpa tiene él, un pobre profesional de la madera? (Que nos conste a todos que
tales derechos son "libertades ciudadanas" y no precisan autorización alguna para su
ejercicio).
Y no
lo defiendo porque, como cualquier carpintero, el policía podría negarse a
desobedecer la orden injusta recibida. ¿Pero de verdad puede? Todo el aparato
jurídico de todas las Administraciones está actualmente al servicio de los
políticos, en lugar de estar "al servicio del bien común". Es decir
miles de abogados del Estado y fiscales argumentando cómo justificar los abusos del
Poder, y cómo sancionar y reprimir al rebelde.
No
ha de olvidarse que el origen y la razón del sistema funcionarial es “limitar el
Poder”... así que es al Poder al único que interesa desmontar el sistema,
apropiárselo y usarlo a su favor: basta una indicación, un plus, una bufanda y
“los cargos designados” lograrán incrementar las multas, los retrasos en
devoluciones, las inspecciones a quien no toca (y reducir las que sí son necesarias),
etc.
Un
buen ejemplo de este fenómeno de “patrimonialización” de los medios materiales
y humanos de una Administración en beneficio del Poder, lo vemos en el (mal
llamado) “Tribunal de Cuentas”: destrozado el sistema del acceso libre e
igualitario, al ser único mérito computado “el parentesco”, ¿cómo esperar que
pueda cumplir su función… con lo fácil que es externalizar el servicio para
obtener el mismo nulo resultado? ¡Todo son ganancias!… para algunos,
evidentemente.
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